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February 1, 2021

Policarpo

El apóstol de Esmirna

Texto y fotografía por: Artemio García.

La iglesia de Policarpo es la más antigua de la ciudad de Izmir, la antigua Esmirna. Su construcción data del año 1625. Con el permiso del Sultán Süleyman, el rey de Francia Luis XIII  la otorgó a los sacerdotes capuchinos de Italia. Poco después se le añadió un edificio a manera de monasterio. En 1688 se perdió parte de su construcción debido al incendio provocado por un sismo de considerable magnitud, reedificándose en los años 1690-1691.

Iglesia de san Policarpo

Policarpo, apóstol y mártir

Policarpo fue el primer discípulo del apóstol Juan. Nació en la región de Anatolia Central, aproximadamente en el año 70 d. C.  Según la tradición cristiana, comenzó su servicio al Señor en la Iglesia de Esmirna a muy corta edad.

San Ignacio, considerado a su vez como el apóstol de Antioquía, en su camino a Roma, paró en Esmirna para saludar a Policarpo, diciendo:

“Dios mío, gloria a ti porque tu misericordia es como una roca que jamás se moverá. Policarpo, gloria a Dios porque tú como yo, fuimos puestos para dar a conocer su Nombre. Alaba al Señor con todo tu ser, demuestra que él es digno en todo lugar, lucha por la unidad, nada es tan importante como la unidad”.

Después de la visita de San Ignacio, Policarpo escribió una carta a los Filipenses y su fama llegó a ser tan grande que aún los oponentes al cristianismo como algunos gnósticos lo reconocían como el “Líder de Asia” y el “Padre del cristianismo”.

 

Policarpo tenía sesenta y seis años cuando llegó la persecución a mano de Antonio Pío, quien desde Roma acordó exterminarlos. Se ordenó que los cristianos fueran juzgados y condenados a la pena capital por ser “rebeldes y ateos”. Cuando a Policarpo lo ataron y colgaron para que negara su fe, él dijo estas palabras: “Sesenta y seis años he servido al Señor Jesús y nunca me ha hecho nada injusto, ¿cómo podría renegar hoy de mi Rey y Salvador?” En el año 155 de la era cristiana, Policarpo, después de ser torturado murió en la hoguera. Esto fue motivo de ánimo a los que fueron perseguidos por causa de Cristo en lo que hoy es Turquía, los cuales deseaban seguir el camino del martirio para mantener vivo el recuerdo de su amado apóstol.

 

El Reloj de Izmir, símbolo de la ciudad

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