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February 1, 2021

Hoy aprendí

Decidí darme el tiempo de observar para aprender de los demás y reconocer que ellos también me pueden impactar con sus acciones

Por Luis Felipe Cetina

En la actualidad vivimos bajo presiones y compromisos que nos dirigen, en lugar de que nosotros los dirijamos. En ese correr, no vemos y mucho menos reconocemos acciones y actitudes de personas que moldean de una forma diferente nuestra vida.

Un día, estando en un campamento durante un taller para escritores de Milamex, decidí darme el tiempo de observar para aprender de los demás y reconocer que ellos también pueden impactar con sus acciones. He aquí algo de lo que aprendí.

1. Determinación
Me creía muy satisfecho porque según yo, mi determinación para asistir al evento era mucha al vencer varios contratiempos para llegar. Sin embargo, al llegar vi a otro de los participantes que venía con muletas. ¡Sí, con muletas! Caminaba con su mochila colgada de su espalda. El lugar tenía muchas subidas y bajadas, lo que requería caminar con mucho cuidado para no resbalarse entre piedras disparejas y hojarasca. En ese momento, me di cuenta de lo que realmente es determinación. Le pedí tomarnos una foto para recordarlo siempre.

Eso fue un gran ejemplo y lección de vida porque muchas veces, en nuestro caminar nos enfrentamos a eventos en los cuales, al menor incidente o contratiempo, nos damos por vencidos o nos justificamos para no proseguir.

Aprendí que cuando queremos en verdad hacer algo, nuestra determinación no conoce límites.

2. Convicción

Estaba un pastor, que recientemente había perdido a su esposa después de 43 años de casado. Él hablaba y convivía con todos, compartía sus fotos y música sin mostrar una expresión de tristeza o intentar llamar la atención para causar lástima por su pérdida. Me hizo pensar en cómo actuaría yo ante una situación así.

Aprendí que la vida nos lleva a enfrentar situaciones muy difíciles y que debemos seguir adelante confiando en Dios, quien suple toda carencia o dolor.

3. Responsabilidad

Percibimos en forma errónea que el escribir es solo para eruditos, para quien no tiene mucho qué hacer o para dejar constancia de hechos históricos.

Mi enseñanza fue comprender la trascendencia y gran responsabilidad que tenemos al escribir. Esta va más allá de recopilar o narrar situaciones. Nos permite compartir sentimientos, experiencias y retos.

A través de lo que escribimos podemos llegar a lugares que no imaginamos y tener un alcance que traspasa el tiempo. Es un arma poderosa para compartir la Verdad. Implica mucho trabajo, esfuerzo, dedicación y no es una opción hacerlo de manera irresponsable.

Aprendí que vale la pena hacer el esfuerzo para escribir correctamente. Es una gran responsabilidad.

4. Amor

De todas las experiencias, la que percibí en todo momento y en todas las formas de expresión, fue sin lugar a dudas el amor cristiano.

Cuando llegué fui recibido en forma muy cariñosa por personas a las cuales nunca había visto. La armonía en las sesiones, la convivencia en el comedor (desde ofrecerme un pan o servirme un café) y sobre todo el gran amor al compartir las mejores técnicas para escribir y ayudarnos a corregir nuestra redacción impactó mi vida.

El amor a los demás se expresaba en las más diversas formas como una sonrisa, una palabra, una idea, una oración o una reflexión. Jesucristo dijo: “Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos” (Juan capítulo 13, versículo 35).

Aprendí que el practicar el amarnos unos a otros, hace toda la diferencia.

Tomado de la revista Prisma Vol. 43 No. 5, septiembre-octubre de 2015.

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