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Con las tendencias de la moda actual es muy difícil sentirse bonita y ser modesta al mismo tiempo

Por Citlali Martínez

Los muchachos son la razón principal de nuestro afán por una bella apariencia. ¿Cuántas horas te ves en el espejo antes de salir a ver al galán que te gusta? ¿Cuánto te esmeras en escoger el atuendo más bonito? ¿Qué tan temprano te levantas los domingos que vas a la Iglesia, para arreglarte? Cuando entras y todos te voltean a ver, te sientes ¡Wow! Pero Dios, ¿qué siente?

Una parte esencial de nuestra apariencia es nuestra ropa. Para algunas es solo un requisito que no se necesita planear, pero para la mayoría es todo un proceso cada mañana. En ocasiones, de todo un clóset no encontramos nada adecuado y terminamos frustradas.

Cuando vamos de compras, especialmente si es con nuestros papás, es una lucha porque la mayoría de la ropa que nos gusta, a ellos nos les agrada mucho que digamos.

Aunque no lo queramos aceptar, lo que vestimos es algo muy importante. No nos damos cuenta de cuánto podemos afectar a las personas a nuestro alrededor. A veces es difícil escoger qué ponernos, porque queremos tener estilo, ser elegantes y estar a la moda, pero también queremos demostrar que somos cristianas.

Es importante sentirnos bonitas, porque estamos hechas a la imagen de Dios, tal y como él nos quiere, pero con las tendencias de la moda actual es muy difícil sentirse bonita y ser modesta al mismo tiempo. Todas usan ropa pegadita y minifaldas y es normal que queramos participar en lo más moderno.

¿Es posible estar a la moda y al mismo tiempo honrar a Dios? Yo estoy convencida que sí. Pero debemos entender que somos un testimonio para mucha gente, y este aspecto merece un cuidado especial.

¿Por qué es importante cuidar lo que nos ponemos?

En la Palabra de Dios dice que debemos alabarle y glorificarle en todo lo que hacemos. Romanos 12:1 habla de que debemos ofrecer nuestro cuerpo en sacrificio vivo. Toda nuestra apariencia debe ser un reflejo de nuestra relación con Dios. Debemos vestirnos para que la gente ponga su mirada en el Señor y no en nosotros. Aunque nos cueste mucho trabajo, tengamos paciencia para esperar el tiempo de Dios para que un chico que valga la pena se fije en nosotras.

Como cristianas, nuestro propósito es reflejar que Jesús vive en nosotras y la ropa que nos ponemos puede ocasionar que la vista de los demás se desvíe. El hizo nuestros cuerpos exactamente de la manera que él quería. No es ningún secreto que, tanto femeninos como masculinos, los cuerpos son hermosos, pero deben ser respetados.

Debemos demostrar que Dios es el centro de nuestras vidas. Es un poco difícil hacer esto si enseñamos de más y despertamos deseos carnales en todos los varones a nuestro alrededor. No estoy diciendo que vistamos togas, pero sí debemos tomar ciertas medidas de precaución al escoger la ropa.

En una pequeña encuesta que hice a los de mi salón de la preparatoria, todos dijeron que las compañeras que se visten provocativamente solo sirven para eso. Añadieron que ellos saben a lo que van si se interesan en una de ellas. Obviamente, no son cristianos, pero son el tipo que atraemos cuando nos vestimos de manera indecente. Como hijas de Dios, es mejor buscar hombres temerosos de Dios que nos respeten, y mucho depende de nosotras.

La Biblia es muy clara en que no debemos ser piedra de tropiezo para los demás, y los hermanos y amigos en la Iglesia no son la excepción. Parte de mantener una relación amistosa y sana implica no ser una tentación para ellos. No te confíes en que, como son cristianos, no les llegarán malos pensamientos y tampoco creas que están ciegos.

He aquí lo que dijeron algunos muchachos cristianos al respecto:

“El que mi novia se vista decente es muy importante para mí. No solo para que yo no tenga tentación, sino también para que otros no tengan pensamientos indebidos. Yo respeto a mi novia y quiero que ella se respete a sí misma. Si una mujer se está vistiendo indecentemente, ella se está degradando a sí misma y está perdiendo el respeto de otros. Mujeres, por favor vístanse decentemente para ayudarnos a nosotros, pero también para mantener el respeto que se deben” (SWD, 17 años).

“Los chavos son estimulados sexualmente por medio de la vista. Si tu novia se viste así, está atrayendo a otros muchachos y no solo a ti. Una relación seria no se basa en la apariencia, sino en algo mucho más personal. Yo pienso que una muchacha que está buscando atención con su manera de vestir está desesperada, y solo un chavo desesperado se interesaría en ella” (JM, 18 años).

“A mí no me gusta que se vistan provocativamente porque nos ponen nerviosos. La imagen que dan no es buena y no es un buen testimonio” (JOY, 18 años).

Te comparto algunas recomendaciones para decidir si una prenda es adecuada o no:

·        Toma en cuenta la opinión de tus papás. Aunque no parezca, ellos saben mucho y normalmente son honestos al decirte que algo no es adecuado.

·        Trata de buscar cosas con las cuales te puedas expresar y no ser igual a todas las demás. Busca ropa que te favorezca y que se vea femenina.

·        Encuentra tu estilo y asegúrate que no esté ni muy pegado ni muy cortito. Mi abuelita siempre me dice: “Dale oportunidad al chico de que use su imaginación”. No enseñes más de lo debido.

·        Si dudas de alguna prenda, no te la pongas. Es muy probable que no sea adecuada.

·        Busca colores que te ayuden. Algunos colores nos favorecen y otros no. Trata de ver cuáles te hacen ver alegre y evita los que te dan un aspecto pálido y apagado. No importa la moda del momento.

·        Preocúpate por tu higiene personal y la de tu ropa. Por ejemplo, ahora la moda tiende a ropa sucia y deslavada. Aunque los jeans tengan ese efecto sucio, lávalos seguido.

·        Hoy en día tenemos oportunidad de comprar ropa con versículos o pensamientos bíblicos. Aprovéchalos.

·        No seas fachosa. Cuida tu apariencia externa y no descuides lo interno. Dios se merece lo mejor.

·        Para vestir bien, no necesitas gastar mucho dinero. Compra lo que puedas y que sea inteligentemente, no solo por comprar algo nuevo o porque esté de oferta. Si no te va a servir, no gastes. Mejor ahorra para algo que sí te conviene.

·        Sé creativa. Con pocas prendas se pueden hacer muchas combinaciones.

·        Vístete de tal manera que el tipo de muchacho que te interesaría, pueda fijarse en ti. Tú marcas la pauta. Trata de honrar a Dios en tu forma de ser y de vestir. Cuando él te ve, ¿se siente orgulloso de ti o decepcionado?

·        No olvides que una sonrisa sincera que refleja el amor de Dios en ti, es mucho más atractiva que cualquier prenda.
Eres hija del Rey de reyes;  ¡que se note!

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