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Por -Sally Isáis

“Solo existen dos tipos de personas, a fin de cuentas: los que le dicen a Dios “Que sea hecha tu voluntad” y los otros a los cuales Dios les dice, eventualmente: “Que sea hecha su voluntad”.

Acaban de morir dos figuras públicas que predicaban posturas contrarias en cuanto a la fe en Dios.  El primero es el evangelista Billy Graham, quien dedicó su vida a predicar que hay un solo Dios y esta tierra no es el fin de la existencia. Que hay un más allá y que es aquí en la tierra dónde decidimos cuál será nuestro futuro eterno.

Que Dios es real, que es el Creador de todas las cosas y que la salvación eterna, se encuentra solo en Jesucristo, su único Hijo, quién entregó su vida en una cruz para pagar por el precio de nuestro pecado. Un precio que nosotros no podemos cubrir.

Tomó nuestro lugar al morir y se levantó victorioso de la muerte al tercer día. Jesucristo ofrece perdón de pecados, propósito de vida, paz, gozo, su presencia cada día (en lo fácil y en las pruebas que atravesamos) y la seguridad de una vida eterna en presencia de Dios mismo.  A diferencia de una eternidad lejos de Dios, donde solo hay sufrimiento, lloro y crujir de dientes.

Lo que nosotros decidimos es si vamos a creerle a Jesucristo, arrepentirnos de nuestros pecados, aceptar su perdón y vida eterna y entregarnos a Él. Es un acto de fe.  Como dice Hebreos 11:6: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

La otra persona a la que nos referimos es Stephen Hawking, físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico. Aunque tenía un gran conocimiento de la ciencia, no conocía al Creador. Él aseguraba que Dios no existía.

Al día de hoy ambos han cruzado el umbral de la muerte.  Billy Graham dijo que cuando muriera iba a estar más vivo que nunca. En aquella dimensión que es más real que la nuestra.  Stephen Hawking aseguraba que al morir terminaba todo.

El gran autor y filósofo C.S. Lewis escribió en su libro El Gran Divorcio: “Solo existen dos tipos de personas, a fin de cuentas: los que le dicen a Dios ´Que sea hecha tu voluntad´ y los otros a los cuales Dios les dice, eventualmente: ´Que sea hecha su voluntad´. Todas las personas que están en el infierno, escogieron estar allí”.

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