Para todos

Lo que solo un corazón libre es capaz de reconocer

Nuestra historia y destino no están bajo nuestro control, como muchas veces pensamos, sino que Dios tiene el dominio

J. Marcos Gómez

¡Qué increíbles son los caminos y planes que Dios tiene para nosotros sus hijos!

Podemos y debemos planear nuestra vida lo mejor posible para la gloria de Dios, de manera que vivamos con plena intencionalidad, siendo agentes de reconciliación y restauración en su misión redentora. Debemos buscar ser ciudadanos responsables y cristianos que buscan servir bien a su generación y dejar un buen legado para la siguiente. Sin embargo rara vez, creo yo, llegan a ocurrir las cosas como las pensábamos y planeamos.

Y es que, en realidad, nuestra historia y destino no están bajo nuestro control, como muchas veces pensamos, sino que Dios tiene el dominio. Una muestra perfecta es el caso de José “el soñador” (como lo conocen algunos).

“Y José dijo a sus hermanos: ‘Acérquense ahora a mí’ Y ellos se acercaron, y les dijo: ‘Yo soy su hermano José, a quien ustedes vendieron a Egipto’” (Génesis‬ ‭45:4‬ ‭NBLH‬‬). Esta es la escena donde José se reencuentra con sus hermanos que le habían hecho daño vendiéndolo a los egipcios, separándolo de su familia y como consecuencia, “robándole” su juventud.

Desde niño, Dios le había mostrado a José en sueños cosas que sucederían pero que en ese momento no reconocía como conectadas con las luchas en su propio corazón.

Estos sueños de llegar a una posición en que sus hermanos y hasta su mismo padre un día se arrodillarían ante él, llegaron a cumplirse. Sin embargo, Dios había obrado de tal manera en el corazón de José que ya no estaba interesado en recordárselos.

Había otras cosas mucho más importantes que el asegurarse de que ellos reconocieran que había estado en lo correcto. Y es que muchas veces el medirnos en relación a otros, es una manera de justificarnos, de asegurar que otros sepan que nosotros estamos bien y que incluso somos mejores que ellos.

José reconoció delante de sus hermanos: “Ahora pues, no fueron ustedes los que me enviaron aquí, sino Dios. Él me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto” (‭‭Génesis‬ ‭45:8‬ ‭NBLH).‬ “Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios cambió ese mal en bien” (Génesis 50:20 DHH).

Solo un corazón libre puede “dejar ir” esta oportunidad para reivindicarse. Solo un corazón que ha experimentado, como José, una obra de gracia en su vida, puede reconocer que Dios ha sido extremadamente bondadoso y ha estado detrás de las tragedias de su vida.

Solo un corazón que se sabe amado incondicionalmente puede extender amor a otros, a pesar de haber sido lastimado por ellos. Solo un corazón libre puede pensar primero en hacer todo para gloria de Dios y para llevar a cabo sus planes perfectos y ser una bendición para la expansión de su reino.

Las buenas noticias para nosotros son que aunque esta lucha está más presente en nuestro corazón de lo que quisiéramos reconocer, nuestro buen Padre celestial está comprometido a liberarnos de estas cadenas y aunque tengamos que pasar por tragedias en nuestra vida, podemos estar seguros de que Él estará siempre a nuestro lado, hasta que complete su obra perfecta en nosotros.

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