Para padres

Evita que tu hijo sufra bullying

Un estudio reciente que midió la prevalencia del bullying en América Latina, llegó a la conclusión de que es la región con los niveles más altos de bullying escolar en el mundo

Por Karina Rodríguez Chiw

El bullying es una conducta que genera graves consecuencias en los niños que lo padecen. Aprende cómo prevenirlo y a detectar a tiempo si tus hijos son víctimas de acoso en la escuela.

Aunque hay quienes lo consideran un juego o broma, el acoso escolar también conocido como bullying puede no solo dejar heridas físicas, mentales y emocionales en el niño que lo padece, sino también provocarle la muerte como ha sucedido en casos recientes en nuestro país.

Por eso es importante saber en qué consiste y cómo prevenirlo e identificarlo para evitar que continúe su práctica.

A pesar de que aún no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE), hoy la palabra bullying es un término universal que se utiliza para referirse al acoso escolar o entre semejantes.

A detalle.

El bullying es “un fenómeno social que va en aumento y que afecta a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Se caracteriza por ser un hostigamiento constante durante un largo tiempo por parte de uno o más estudiantes en contra de otro compañero, y en él siempre existe un desequilibrio de poder y fuerza.

Generalmente se da en lugares carentes de supervisión, lo cual dificulta su detección”, afirma la Psicóloga Ana Laura Romero, Maestra en Terapia Familiar y de Pareja.

El primero en utilizar el término bullying para referirse al acoso escolar fue el Dr. Dan Owels, profesor de psicología de la Universidad de Bergen Noruega. Él es considerado pionero en realizar estudios sobre la intimidación, los cuales inició en la década de los 70 a partir de la muerte de tres estudiantes adolescentes que fueron víctimas de agresión física y emocional.

Sus investigaciones culminaron en un programa anti-acoso para las escuelas de Noruega. Su libro: “Bullying en la escuela: lo que sabemos y lo que podemos hacer” (1993) se ha publicado en más de veinticinco idiomas.

Los hechos.

Principalmente se manifiesta con acciones como: jalones, golpes o empujones, burlas, amenazas, insultos, poner apodos, difamar, generar rumores, expresar dichos raciales o sexistas, excluir, omitir o negar la existencia de las personas, difundir chismes, una mirada o señal obscena, una cara desagradable, un gesto, agresiones contra las propiedades, etc.

“Es una forma permanente de molestar, marcar diferencias y generar intimidación en la víctima, quien como resultado se sumerge en una profunda tristeza”, advierte la psicóloga Ana Laura Romero.

Un estudio reciente que midió la prevalencia del bullying en América Latina y lo comparó con el resto del mundo, llegó a la conclusión de que es la región con los niveles más altos de bullying escolar.

Tipos de bullying.

Algunos investigadores lo dividen en:

Directo.
Sexual: se presenta a través del asedio o acoso al otro y puede llegar al abuso sexual.
Físico: se manifiesta a través de golpes o empujones y peleas.
Verbal: es cuando se usan insultos, burlas, apodos y se desprecia en público al otro para ponerlo en evidencia.

Indirecto.
Psicológico: es cuando existe persecución, intimidación, opresión, chantaje, manipulación, difamación, crítica y amenazas al otro.
Exclusión social: sucede cuando se ignora, omite, aísla y excluye al otro. Es practicar la llamada “ley del hielo”.

Con el uso de los medios electrónicos el acoso se ha colado hasta los hogares de las víctimas. A esto se le conoce como ciberbullying.

No ocurre cara a cara, los acosadores se dedican a molestar a través de internet con correos electrónicos intimidatorios, mensajes agresivos o difamatorios en las redes sociales o con la difusión de fotografías retocadas y hasta con la creación de páginas web con contenidos agresivos.

Como se expande viralmente por la web, la humillación que provoca es muy difícil de detener, por eso es muy dañino. Y como las agresiones por internet permanecen en el ciberespacio, afectan a largo plazo al niño o niña que las sufre.

Por todas estas razones muchos la consideran la forma de acoso más dañina.

¿Qué lo provoca?

Las causas que lo originan son variadas, van desde “la falta de tolerancia hacia los diferentes contextos en los que viven y se desenvuelven los demás, el no saber manejar las diferencias que existen entre ellos y la repetición de patrones violentos aprendidos en casa, sobre todo para resolver problemas.

Aunque también es muy evidente que existe una ausencia de valores, de límites y reglas de convivencia, y al no conocer estos límites y reglas, los niños y niñas tienden a sentir que tienen el poder para abusar de alguien más”, expresa Edgardo Martínez, Director de Alianzas Estratégicas y Comunicación de Deportes para Compartir.

La familia “juega el papel más importante en la formación de un niño o niña que practica bullying y en la de un niño o niña que es víctima de bullying. Ya que es en el hogar donde aprenden a relacionarse con sus semejantes a través de la interacción con sus familiares y del ejemplo que reciben de los adultos”. Psicóloga Ana Laura Romero.

Todas las acciones del acosador “implican un abuso de poder por su parte y son vividas por la víctima como una tortura, ya que lo exponen física y emocionalmente, y generan en él una serie de secuelas psicológicas”, comenta la psicóloga Romero.

Es por eso que en muchas ocasiones el niño que sufre de acoso “presenta cambios bruscos de humor, por temor se resiste y pone excusas para no ir a la escuela, se vuelve callado e introvertido y presenta un cambio evidente en su rendimiento escolar” advierte Edgardo Martínez Director de Alianzas Estratégicas y Comunicación de Deportes para Compartir.

Tómalo en cuenta.

El bullying puede ocurrir a través del celular, en persona, por escrito, en la escuela, en el barrio, en algún transporte, o en otros espacios donde las personas se encuentran con frecuencia, como las redes sociales. Sea donde sea, el bullying no debe permitirse.

Es inaceptable ya que todos los niños y niñas tienen derecho a vivir sin ser víctimas de violencia.

Indicios de que tu hijo puede ser víctima de acoso escolar:
Depresión, tristeza, llanto o ansiedad.
Pesadillas, insomnio o cambios en la alimentación.
Cambios repentinos de comportamiento y humor.
Dolores de cuerpo, cabeza, estómago y vómitos.
Pérdida o deterioro frecuente de sus pertenencias como lentes, cuadernos, mochila, etc.
Presencia de hematomas, golpes o rasguños. Y ante la pregunta de ¿qué te sucedió?, responde que se cayó.
Falta de deseos de salir y relacionarse con sus amigos y compañeros.
Pone excusas para no ir a la escuela.
En casos extremos puede tener ideas relacionadas con la muerte.

¿Qué hacer?

Si tu hijo es víctima de bullying:

Mantén la calma y muéstrale tu amor y apoyo incondicional; así como tu fortaleza y determinación ante esta situación.

No lo culpes por ser molestado. No hagas suposiciones de que él o ella provocó las agresiones.
Felicítalo por su valentía al platicarte lo que está sucediendo.

Recuérdale que no está solo, que muchos niños y niñas sufren agresiones de sus compañeros en algún momento y que juntos lo resolverán.

Escúchalo con atención sobre el incidente de intimidación o acoso. Pídele que describa lo que sucedió, cómo, cuándo, dónde y quiénes estuvieron involucrados. La comunicación basada en la confianza es esencial.

Establece un lazo de empatía con tu hijo. Dile que molestar o intimidar está mal y que él o ella no tiene la culpa. Pregúntale qué desea que hagas para ayudarlo.

No lo regañes si no estás de acuerdo en cómo manejó la situación.

No fomentes las represalias físicas o violentas como solución. Devolver el golpe a quien lo molestó no resolverá el problema solo agravará más la situación.

Ponte en contacto con los maestros, directivos y el departamento de apoyo psicológico de la escuela para informarles de la situación y si es necesario denuncia el caso a las autoridades pertinentes.
Exige a las autoridades escolares que se trabaje el tema del bullying de manera integral en la escuela.
Acércate a los padres del niño que acosó a tu hijo para realizar un trabajo en conjunto con la escuela, ya que “el apoyo lo necesitan tanto la víctima como el victimario”.

Bríndale apoyo psicológico a tu hijo para ayudarlo a recuperar su autoestima y trabajar con el trauma que le pudo dejar la constante violencia a la que estuvo expuesto por un período de tiempo.
Si el acoso sigue presentándose de manera constante y las autoridades escolares no hacen nada para solucionarlo, considera la opción de cambiar de escuela a tu hijo.

Educa a tus hijos con el ejemplo. Los especialistas recomiendan:
Fomentar y reforzar valores como trabajo en equipo, juego limpio, respeto, empatía y responsabilidad.
Enseñarlos a interactuar con otros, autorregular sus emociones y respetar a los demás.
Entrenarlos para cuidar su cuerpo, protegerse y defenderse.
Educarlos para la paz, a resolver conflictos a través del diálogo y la confrontación de ideas con base en el respeto a las opiniones de los demás.

Jesucristo dijo: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas”. Que Dios nos ayude para ser instrumentos en la erradicación del bullying.

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