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Opiniones

El aborto, ¿solución o peligro?

Cada feto tiene un código genético único, diferente de la madre, según todos los estudios científicos. Su propio ADN. No es parte del cuerpo de la madre; ¡es una nueva persona!

Por Elisabeth de Isáis

“Me violaron;  ¿cómo podré traer este bebé al mundo?”

“Es tu culpa. Debes de haber usado una protección. Si no abortas este bebé, te abandonaré”.

“No podemos tolerar que tengas un hijo sin casarte. ¿Qué estabas pensando? Nuestra familia es respetable. Abórtalo o te echaremos de la casa”.

¡Cuántas tragedias! Y muchas jóvenes creen que la solución es un aborto. Muchos padres lo creen así también. Muchos líderes políticos intentan pasar leyes para que el aborto sea legal y “más seguro”, llevado a cabo en hospitales en lugar de dudosas clínicas clandestinas u oscuros cuartos de “comadres”. Si se elimina al bebé de una forma médicamente respetable, dicen, se eliminará la vergüenza, el problema, las preguntas, la carga. No habrá hijos no deseados. La mujer debe tener el derecho de hacer lo que quiere con su propio cuerpo. ¿O no?

La realidad es que esta moneda tiene dos lados. Quizá tres o cuatro lados. La decisión de abortar no es tan sencilla como parece a primera vista.

El punto de vista médico

Desde el punto de vista médico, las mujeres que han tenido abortos bajo las mejores condiciones pueden sufrir algunas de las siguientes consecuencias, señaladas por Enfoque en la familia:

1) Al momento del aborto, una mujer puede padecer perforación del útero, paro cardiaco, convulsiones, laceraciones cervicales, ruptura del útero, hemorragia requiriendo una transfusión, o muerte.

2) En un estudio acerca de los efectos del aborto, diecisiete por ciento de las mujeres reportaron sangrados anormales o infecciones pélvicas como resultado.

3) El hecho de haber tenido un aborto, puede afectar los embarazos futuros. Es un factor de riesgo que puede provocar placenta previa o partos prematuros.

4) Es probable que sus hijos posteriores tengan menos peso que el deseable al nacer.

5) El hecho de haber tenido múltiples abortos, aumenta la probabilidad de un aborto espontáneo en un embarazo posterior.

6) Existe mucho peligro de daño cervical en un aborto, lo que causará complicaciones en futuros embarazos.

7) Entre otras posibles complicaciones, se ha visto que malformaciones mayores ocurren más frecuentemente en los hijos de mujeres que han tenido dos o más abortos inducidos.

8) Un aborto aumenta el riesgo de cáncer de mama.

9) Un aborto puede ser un factor de riesgo para depresión y problemas psicológicos, a tal grado que existe peligro de suicidio. En Finlandia aumentó al triple el número general de suicidios a causa de los abortos.

10) Los sentimientos de alivio al principio después del aborto, declinan con el tiempo y las mujeres experimentan cada vez más emociones negativas que pueden incluir culpabilidad, síntomas nerviosos, problemas para dormir y arrepentimiento.

11) Un diez por ciento de las mujeres tienen problemas psiquiátricos severos después de un aborto. Treinta por ciento de las que han tenido un aborto provocado, sufren angustia clasificada como severa. En Gales, los investigadores concluyeron que la salud mental deteriorada parece ser un efecto secundario de los abortos.

12) Mujeres que han tenido un aborto son cinco veces más propensas a abusar de sustancias peligrosas (como licor o drogas) que mujeres que llevaron sus bebés al término.

13) En Canadá los estudios han comprobado que no solo las mujeres, sino también los hombres sufren de angustia a causa del aborto provocado.
Pero, ¡es un derecho de la mujer!

“Es mi cuerpo”, dicen las damas. “Tengo el derecho de hacer lo que quiera con mi propio cuerpo”.

Viéndolo bien, ¿realmente un bebé es parte de su propio cuerpo?

La verdad es que un bebé es una nueva criatura, una persona diferente, aunque todavía su tamaño sea mínimo. Dentro de aquella pequeña semilla implantada en el útero, vienen las instrucciones genéticas para todo un nuevo ser humano:  su tamaño, su salud, su apariencia, el color de sus ojos y de su piel, su personalidad, su inteligencia, sus capacidades, todo su potencial.

Cada feto tiene un código genético único, diferente de la madre, según todos los estudios científicos. Su propio ADN.

No es parte del cuerpo de la madre; ¡es una nueva persona! Y nada más necesita nueve meses dentro del vientre para desarrollarse y nacer como un simpatiquísimo bebé, cuya sonrisa será capaz de derretir el corazón más duro y cuya dependencia absoluta en sus padres debe ganar el amor del más indiferente.

Cada hijo concebido debe tener el derecho a la vida. ¿Por qué no? La madre que fue escogida para cargarlo en su seno, ¿es la que debe decidir si nace o no? Lo que ella quizá no entiende, ni el padre que proveyó el semen que fecundó la semilla de la mujer, es que eliminar o destruir ese bebé es un asesinato. Si ella puede tranquilamente matar a su propio hijo, o si el varón responsable puede obligarla a matarlo, ¡son asesinos de su propia sangre!

¿O será que el feto no es realmente un ser humano hasta después de algunos meses dentro del útero? Es un argumento extraño, ya que ningún estudio médico puede determinar que en un momento posterior la semilla se convierte en un ser humano. Ahora con todos los avances de la ciencia, los doctores hasta pueden operar en un bebé de pocas semanas de concebido y corregir problemas del corazón o de otra circunstancia difícil. ¿Todavía no será un ser humano? ¡Por favor!

El uso del término “producto” siempre me ha parecido lamentable al referirse a un bebé. ¡Qué frialdad y falta de amor! En efecto, es “producto” de un acto muy íntimo entre un hombre y una mujer; debe ser “producto” de un amor entrañable que durará hasta que la muerte los separe.

Pero ahora hasta anuncios del mismo gobierno proclaman por la radio que el sexo entre jóvenes solteros “no tiene nada de malo”, que es normal, que los padres lo deben aceptar bien, que es algo que se debe promover en las escuelas desde la primaria. Pero que deben evitar “embarazos no deseados” con el uso de medidas preventivas adecuadas. Dios prefiere que no haya relaciones fuera del matrimonio para que todos los embarazos sean deseados. y dentro del plan de familias felices.

Una nota periodística señaló:  “Lo último en equipo llamado ‘tecnología de ultrasonido 3D/4D’. . . muestra fotos de asombrosa claridad y de detalles profundos. Muestran claramente infantes aún no nacidos que están sonriendo, bostezando, parpadeando, inquietos, aun chupándose los dedos”(1). ¿Alguna duda de que sean seres humanos?

En Alemania hace unos setenta y cinco años el gobierno decidió que los judíos no eran realmente seres humanos (aunque hayan sido personas muy inteligentes, muy exitosas y más ejemplares que muchos de los demás alemanes) y justificó la indigna exterminación de seis millones de ellos. En los Estados Unidos de América unos cuarenta años más tarde, la Corte Suprema decidió que los “derechos reproductivos de la mujer” valían más que cualquier vida humana y como resultado más de cuarenta y dos millones de bebés han sido sacrificados desde entonces en las clínicas del aborto.

Tantos millones de seres humanos, ¡declarados sin el derecho de vivir por unos adultos egoístas y desalmados! Nuestro mundo va hacia su propia destrucción.

Volviendo al principio de nuestro artículo, ¿aquella joven que fue violada debe matar a su bebé? Dios permitió que sucediera aquella terrible experiencia y Dios ayudará a solucionar el problema de alguna manera, sin añadir el crimen de asesinar al inocente bebé.

Aquella novia cuyo egoísta amante exige que ella aborte el “producto” de su amor, tendrá que resistir sus amenazas y traer al bebé al mundo porque abortarlo sería peor que cualquier otra “solución”.

Y aquella hija cuyos padres son tan “respetables” que prefieren matar a su nieto en lugar de recibirlo con amor, debe seguir adelante con su embarazo aunque durante un tiempo su familia no lo acepte.

Es interesante que el mismo Dios Creador de la vida , dijo una vez al niño Jeremías:  “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”(2). El salmista alababa a Dios diciendo:  “Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. . . Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.(2)

Cuando el apóstol Pablo escribió a los cristianos en la ciudad de Éfeso, declaró acerca de Dios:  “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”(4). Dijo además:  “¿Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio;  glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”(5).

¡Imagínese! Aún antes de nacer y llegar a este mundo, el Señor tenía un plan para nuestras vidas que tendremos el privilegio de cumplir si seguimos en sus preciosos caminos. Desde luego, esto se refiere a todos aquellos que no fuimos asesinados por nuestras madres que estaban más preocupadas por sus “derechos” (y por su “reputación”) que por los de los hijos que habían engendrado. . .

NOTAS
(1) National Review, 13 diciembre 2004
(2) Jeremías 1:5, Santa Biblia
(3) Salmo 139:13, 16) Santa Biblia
(4) Efesios 2:10, Santa Biblia
(5) 1 Corintios 6:19-20, Santa Biblia

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