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Para mujeres

Consejos para la madre soltera

Una mujer angustiada le escribe a Tía Liz para pedir consejos sobre su situación

Apreciada Tía Liz:
Soy una madre soltera con dos hijos, tengo que trabajar para sostenernos y a veces siento que no puedo más. Es muy pesado. Además, los niños al crecer me empiezan a preguntar por su papá. ¿Qué les digo? Ayúdame por favor.
—Angustiada

Querida Angustiada:

De veras que tu situación es difícil. Dentro de mis limitaciones veré lo que puedo decir para animarte un poco.

No explicas si eres cristiana de corazón o no. Solo en Jesucristo está tu mejor esperanza, porque el Señor dice que es “esposo de viudas y padre de huérfanos”. En otras palabras, Él te ve, te cuida, te ama y te comprende. ¡Qué hermosa realidad!

Por medio de la oración, la fe y la participación en alguna iglesia o congregación, podrás hallar mucha fortaleza. Los otros miembros del grupo, además del pastor o líder, podrán ser ejemplos y amigos para tus hijos.

Pero ¿qué hacer los días cuando los niños salen de clases y tú estás afuera trabajando? ¿Cómo evitar que hagan cosas que tú no quieres? Si has empleado a una persona para cuidarlos durante esas horas, sería bueno quitar la televisión y el internet totalmente en ese período, porque si no, la empleada fácilmente caerá en la tentación de dejar que tus hijos vean telenovelas u otras cosas negativas que a ella le gusten.

No tienes esposo y tus hijos te hacen preguntas. La verdad, ellos anhelan decir que tienen papá. Les hacen falta sus abrazos masculinos, su disciplina firme, sus consejos. Es una necesidad innata. La mamá es muy importante, desde luego, pero sola no puede llenar todas las expectativas de los pequeños. ¿Cómo resolverlo? ¿Qué decirles?

En primer lugar, no recomiendo decir mentiras o dorarles la píldora; nunca pero nunca es saludable engañar. Dios no bendice la falsedad. Tarde o temprano tus mentiras regresan para hacerte sufrir.

Solo tú sabes la verdad de las cosas. No tienen que oír los niños todos los detalles, pero algo para satisfacer su curiosidad que es muy natural. ¿El papá ya se murió? ¿El papá está enfermo (de alguna adicción, quizá)?
¿El papá sufrió algún accidente que trastornó su mente?

Tú al no ser creyente, al vivir lejos de Dios, ¿caíste en pecado? Diles cuánto lo lamentas, aunque das gracias a Dios por los dos preciosos tesoros que son ellos y que Él te permitió cuidar y amar. Diles que el Padre Celestial es su gran papá.

Sin embargo, aquí hay un punto importante: les hace falta un papá. ¿Cómo resolverlo? Quizá Dios te provea de un buen esposo; excelente solución. Pero no todos los hombres desean casarse con una mujer que tiene dos apéndices, por simpáticos que sean. No todos serán buenos padres para niños que no llevan su sangre. Existen honrosas excepciones; cuando murió mi suegro, por ejemplo, dejando a mi suegra sola con siete hijos bastante pequeños, un hombre fiel y trabajador se casó con ella un tiempo después. Pero no es tan fácil.

Entonces, ¿cómo sustituirás a un papá? Quizá algún tío o abuelo ayude sacando a los niños a jugar o a pasear. Como dije antes, en la Iglesia a lo mejor alguien puede “adoptar” a tus hijos y darles la atención que les hace falta. Pero una advertencia: aun entre familiares o personas aparentemente buenas, a veces se mete un abusador. Tú como madre debes estar siempre sensible a cualquier señal de peligro en la conducta o las emociones de los niños. Si tu hijo no quiere salir con una persona, puede ser por algo. No lo obligues.

De paso, te confieso que creo que las Iglesias muchas veces no cumplen con todo su ministerio, al no tomar en cuenta este aspecto de sus congregantes. Es cada vez más común ver a mamás solas criando a sus hijos. ¿Tiene tu grupo algo que ofrecer en cuanto a esta necesidad? Si no, quizá debas buscar otro lugar que te apoye en este sentido como integrante del Cuerpo de Cristo.

No sé qué tipo de trabajo haces, pero una sugerencia: ¿Podrías trabajar dentro de tu casa en lugar de salir? Muchas costureras, por ejemplo, cumplen pedidos desde su mismo hogar, y mientras los niños están en la escuela, llevan y traen la ropa. O los niños las acompañan a entregar las piezas.

Otra opción es algún contrato en que uses la computadora en casa, o hagas traducciones por escrito, o te conviertas en una vendedora que establezca sus propios horarios. Algunas mujeres preparan comida para trabajadores cercanos, hacen pasteles o instalan una pequeña fábrica casera de cosas para vender como dulces, panes, velas, adornos e infinidad de otras ideas. ¡Sé creativa! Pide la dirección de Dios y te dará la solución.

Quisiera animarte en el aspecto espiritual. En la Biblia el profeta Isaías habla de la maternidad, la viudez y temas relacionados, diciendo: “No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.

Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo. Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias… con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor” (capítulo 54, versículos 4 al 8).

Este bello pasaje de la Biblia trata simbólicamente de Israel, de su castigo y restauración, pero la Palabra de Dios se puede entender también de forma literal. Quizá por un tiempo una mujer se sienta sola y abandonada, pero Dios no se ha olvidado de ella y volverá a consolarla de alguna manera sobrenatural. Sobre todo, a la medida que ella se lo pide en oración.

Hermoso pensamiento, ¿verdad? Es cosa de que ella busque refugio en su relación con Jesucristo, el Redentor al que se refiere Isaías.

No sé si algo de esto te sirva de alguna manera. Sin duda por momentos te sientes sola, presionada y agotada. Atender la casa, cuidar y enseñar a los hijos y proveer el sustento, puede ser un paquete pesado, como tú dijiste en tu carta. Pero los años de tal situación serán relativamente cortos, a comparación de toda una vida; los niños crecen y se van casi en un abrir y cerrar de ojos. Creo que tú estás joven y fuerte. Decídete a vencer. ¡Puedes salir adelante!

Deseo lo mejor para ti y tus dos tesoros.
En el amor de Jesucristo,
Tía Liz

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