Para todos

Conquistados por el amor

Hay otro modo de componer las dificultades

Por Felipe Güereña Araujo

En la época actual casi todas las naciones tienen sus grandes ejércitos para mantener la paz. Y la violencia ha sido la manera de resolver problemas para la mayoría de la gente. Si estamos dispuestos a actuar violentamente en contra de amigos, hermanos y compatriotas, siempre tendremos contiendas.

Se han dado casos, por ejemplo, cuando en una guerra civil, padres, hijos y hermanos se han matado unos a otros. Uno de los más sabios de la historia, Salomón, dijo: “El de grande ira llevará la pena; y si usa de violencias, añadirá nuevos males” (Proverbios 19:19). Los que quieren arreglar los asuntos por medio del enojo, siembran la amargura y la venganza.

El mismo Salomón escribió también: “El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas” (Proverbios 10:12). Sí, siempre ha existido otro modo de componer las dificultades; es el camino del amor y del perdón. Los novios aprenden pronto que para ganar el amor del otro, hay que ser lo más dulce y comprensivo posible.

Desde luego, el más grande exponente del amor que la historia ha producido, fue Jesucristo. En toda su vida, nunca levantó espada ni lanza contra un enemigo. Tampoco se dejó dominar por el enojo para humillar y herir al prójimo. El secreto del amor es esto: perdonar, perdonar y perdonar. Cuando a Cristo lo estaban menospreciando y torturando, Él dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Sus apóstoles también superaron sus tendencias naturales por medio del amor. Ellos manifestaron la ley de Cristo: amar al prójimo como a sí mismos. Ninguno de ellos fue encontrado jamás a la cabeza de una rebelión armada, aunque sí los acusaron de poner al mundo de cabeza por el mensaje de salvación que predicaban con sorprendente valor.

Escribieron que hay que amar y ayudar al enemigo: “Así que si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” fue el mensaje del apóstol Pablo (Romanos 12:20-21).

Uno de los primeros discípulos en la época apostólica se llamó Esteban. Fue asesinado a pedradas por insistir en vivir y proclamar el amor divino de Cristo. Cuando Esteban estaba muriendo perdonó en alta voz a sus verdugos. Así se pueden ver a través de toda la historia cristiana ejemplos de mártires que murieron con amor por sus perseguidores hasta el último suspiro.

Hoy en día se necesita compartir esta enseñanza a gritos. Muchos cristianos se han olvidado de hacer lo que su Salvador les mandó: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35).

No cabe duda que los que son conquistados por el amor muchas veces buscan ser esclavos de ese amo. Pero los que son conquistados por la violencia, casi siempre buscan cómo librarse por medio de una revolución o una venganza.

Cristo murió por nuestros pecados como el Cordero de Dios para librarnos de la condenación y el poder del pecado. El que se deja conquistar por este amor divino estará listo para conquistar por el amor en el terreno humano.

La máxima expresión del cristiano verdadero, del creyente que sigue a Cristo, es amar como Él amó, hasta dar su vida por nosotros.

 

No hay comentarios
Artículo anterior
18 septiembre, 2017
Siguiente artículo
18 septiembre, 2017

No hay comentarios

Responder

Artículos relacionados