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Para todos

10 pasos para perder peso y ser completamente feliz

Creo que nadie pasa 24 horas sin leer, escuchar o ver algún anuncio que le venda la fórmula mágica para encontrar trabajo, para hallar a la pareja ideal, para cambiar de personalidad, para liberarse de los traumas forjados desde la niñez, para ser más atractivo(a), etcétera

Por Juan M. Isáis

¿Hay alguna fórmula que verdaderamente funcione? En algunos casos la respuesta es obvia. “Si quieres tener amigos, sé amigo”. “El que a hierro mata, a hierro muere”. Yo le quiero compartir una que me ha dado abundantes resultados, y por eso se la recomiendo.

Son diez pasos que hay que seguir con fidelidad, si uno quiere ser realmente aceptado por la gente e inclusive por Dios:

1.    Acostúmbrese a dar gracias a Dios cada mañana. Lo puede hacer mirando al cielo, contemplando el medio ambiente que lo rodea, escuchando el canto de los pájaros, inclinando su cabeza y cerrando los ojos, o de rodillas. La posición no es importante; la actitud, sí. Dele gracias por la salud, por la vida, por su trabajo, por su familia. Viva una vida agradecida con el Creador y Sustentador del universo.

2.    Busque formas de hacer algún tipo de ejercicio físico, lo que produce mejor circulación y consecuentemente mayor irrigación y oxigenación a su cerebro. No necesita de aparatos especiales. De lo que no puede prescindir, es de la voluntad para hacerlo diariamente. Desde luego, si tiene que caminar cierta distancia a su trabajo, eso será suficiente. Si no, cuéntense usted mismo un chiste y ríase. Eso le relaja 80 músculos.

3.    Propónganse cumplir la meta que se ha trazado y dé los pasos necesarios para no desviarse del cumplimiento de ella. Repítala una y otra vez a fin de que se fije bien en su mente e influya en sus actitudes.

4.    Pida constantemente la dirección de Dios. Ore para que Él le indique cuál es el mejor camino que debe tomar en sus actividades diarias.

5.  Perdone a su prójimo. No importa si el ofensor le pide perdón. Usted hágalo, ya que el que perdona es feliz y agrada a Dios.

6.    No dé la impresión de que fue bautizado en jugo de limón. Sea amigable. Amigos tiene quien se muestra amigo. Dice la Biblia que los amigos a veces están más cerca que el hermano carnal.

7.    No sea egoísta. Procure ayudar a alguien. La gente a veces está agonizando porque alguien le regale por lo menos una sonrisa. Haga el bien sin importarle a quién.

8.    El que trabaja bien siempre tiene trabajo. Planee bien su trabajo y esfuércese para cumplir bien su plan. El premio de un buen trabajo, es más trabajo. Desempéñelo con entusiasmo, con limpieza, con ganas de que lo feliciten, aunque no haya nadie quien lo haga. Así podrá producir mejor y encontrar placer y satisfacción en lo que hace. Dé lo mejor y otros, tarde o temprano, seguirán su ejemplo.

9.    Para todo hay tiempo, decía Salomón. Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de reír y tiempo de llorar, tiempo de paz y tiempo de trabajar. Dedique sistemáticamente un rato para gozar con su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo. Diviértase aunque sea un poco de tiempo cada día, le hará mucho bien.

10. Esfuércese por dejar en su trabajo los problemas. Váyase a la cama con una mente sana, limpia, capaz de sentir la paz que solo Dios da. Antes de dormir lea su Biblia y encomiéndese al Todopoderoso.

“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” afirma el Salmo 4 en su último versículo.

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